Al cabo de 15 años, sobre un centenar de empresas ha participado del Guayacán Venture Accelerator, experiencia que ha servido para aumentar las ventas y expandirse fuera de Puerto Rico
¿Son efectivos los programas de aceleración de negocios? ¿Cuánto ayudan al empresario a impulsar el crecimiento de su empresa, a explorar nuevos mercados o a transformar la operación del negocio?
¿Valdrá la pena invertir miles de dólares, además del esfuerzo que supone dedicar tantas horas de trabajo a educarse en la ciencia de emprender?
Estas y otras preguntas pasan por la mente de la mayoría de los empresarios cuando escuchan hablar de las aceleradoras de negocio. Algunos no ven la necesidad de participar, ya que, después de todo, corren sus negocios con relativo éxito.
“Yo estaba reacio a entrar por falta de tiempo, estaba en un momento complicado, y hasta pensaba cerrar el negocio”, confesó Raymond J. Matos, fundador de Nazareno Services, en entrevista con Negocios, sobre la invitación que le hiciera otro empresario para participar del Guayacán Venture Accelerator (GVA).
El GVA es la aceleradora que en el año 2010 fundó el Grupo Guayacán Inc. (GGI), entidad sin fines de lucro que impulsa el emprendimiento en Puerto Rico. Desde la creación de la aceleradora hace 15 años, 511 empresarios y ejecutivos de 155 negocios se han graduado del programa y sus frutos no se limitan a crear más rentabilidad para las empresas. El 57% de las empresas egresadas del GVA se convirtieron en empresas exportadoras y en conjunto, las 155 empresas generan 12,000 empleos directos aproximadamente.
Los participantes tienen sus negocios en distintos puntos del país y pertenecen a diversas industrias, tales como alimentos y bebidas, construcción, comunicaciones, finanzas, salud y tecnología.
Laura Cantero, directora ejecutiva de GGI, indicó que desde la pandemia del Covid-19, un mayor número de negocios familiares ha solicitado entrar al GVA. “En los pasados tres años, el 60% o 70% son empresas de familia. Eso nos creó una inquietud de que nadie estaba atendiendo el tema de sucesión de negocios de familia”.
El nuevo formato, a implementarse en 2026, será más flexible y tendrá temáticas de formación adicional para que los empresarios seleccionen según sus necesidades, dijo Cantero.
Negocios entrevistó a tres empresarios egresados del GVI para conocer cómo su participación en la aceleradora impactó sus negocios.
Nazareno Services
Nazareno es un laboratorio de prótesis y una empresa dedicada a ofrecer equipos médicos. Matos, quien es protesista, fundó la empresa en 1997, y era el único empleado. Dos décadas después, empleaba a 15 personas. En el 2018, a insistencias de un amigo y de uno de sus clientes más importantes, entró al GVA. Su visión cambió radicalmente, y este 2025 cerrará el año con un crecimiento en ventas de 78%.
“Desde el momento que entré al GVA, empecé a implementar cambios en mi empresa. Antes, me envolvía en el detalle del negocio. Despedí personal, recluté gente con peritaje. Creé otras empresas y ahora genero más de 200 empleos”, contó Matos.
En los pasados siete años, Nazareno ha aumentado sus ingresos en más de $40 millones. Abrió un centro en Medellín, Colombia y en el 2026, abrirá una sucursal de Nazareno en el estado de la Florida.
“La lección número uno es que tienes que educarte y que no puedes hacerlo todo tú. Ese fue un proceso complicado para mí, el delegar. Hay un porcentaje bien alto de empresarios que tienen las mismas dudas y el potencial de crecer que yo tenía, que podrían beneficiarse de programas como este. El mayor activo de Guayacán es la red de recursos que tiene”, afirmó el presidente de Nazareno Services, quien es ahora uno de sus más fervientes promotores.
La Ceba
El desconocimiento empresarial fue lo que motivó a los fundadores de la procesadora La Ceba, Néstor Maldonado y Horacio Calero, a entrar en la aceleradora de Guayacán en el 2018.
Maldonado tenía una finca donde engordaba toros para la venta. En el 2004, se percató que la mayoría del cerdo que se consume en Puerto Rico es importado. Vio esa oportunidad de negocios y, junto a Calero, establecieron una finca de 102 cuerdas en Corozal con 200 cerdas paridoras.
En los inicios, vendían toda la producción a un solo intermediario. “Queríamos distribuir para evitar el margen que teníamos que dar”, dijo Calero, al señalar que en el año 2013 empezaron a vender directo bajo la marca La Ceba.
Fue el empresario Gualberto Rodríguez Feliciano, de Caribbean Produce, quien les recomendó que entraran al GVA. “Buscábamos cómo expandir el negocio, de ser productores a ser distribuidores, creando una marca y productos”, recordó Calero.
Hasta el 2018, el dúo vendía los cerdos enteros. Desconocían en ese entonces, que en el corte es dónde está el valor añadido y la posibilidad de generar más dinero.
Con el conocimiento adquirido en el GVA, reorganizaron el negocio y le presentaron una propuesta a Puerto Rico Farm Credit. “(La aceleradora) me abrió la mente de cómo se manejan los negocios”, dijo Calero.
En 2024, La Ceba estableció la planta procesadora de carnes en Cataño y hoy la empresa le suple a supermercados, restaurantes, hoteles y clientes individuales. Además, compra a agricultores locales cerdos que tienen la misma genética o una parecida para procesarla en la planta.
“Guayacán me sacó de la zona de confort y pude enfocarme en cómo crecer. Hemos entrado en restaurantes de alta gama y ahora somos elaboradores”, dijo López. Agregó que en el 2026, La Ceba lanzará productos nuevos de valor añadido, incluyendo variedad de embutidos.
Rebexa Group
Los empresarios Naiomi Chardón y Arnaldo Hernández fundaron Rebexa Group después de ganar el premio principal de la competencia de planes de negocios del Grupo Guayacán, EnterPRize, en 2005.
Rebexa Group es una empresa, con sede en Mayagüez, que ofrece consultoría en asuntos regulatorios para productos farmacéuticos y dispositivos médicos. Esta fue la primera empresa en ganar EnterPRize que entró a la aceleradora.
“Cuando participamos en EnterPRize no existía Rebexa, hicimos el business plan (plan de negocios), crecimos y pudimos llevar el negocio a otro nivel”, rememoró Hernández.
En el 2021, el matrimonio Hernández-Chardón regresó a GGI para participar de la aceleradora y trazar una nueva ruta de crecimiento. Llegaron al GVA, no necesariamente por voluntad propia, sino por una llamada de la directora del programa, a quien no querían defraudar.
“Teníamos un crecimiento orgánico, consistente y manejábamos la empresa como un life-style business. Estábamos reacios a participar por el tiempo que consume”, relató Chardón. Sin embargo, una vez entraron al GVA, la pareja revivió el espíritu emprendedor con el que comenzaron y trabajaron con determinación para llevar a Rebexa a un nivel de crecimiento mayor.
“Pasamos de un mercado bastante pasivo a crecer en cantidad de clientes, personal, ventas y ganancias”, dijo la empresaria. Mencionó que en 2023 tenían 56 clientes y ventas de $2.5 millones; y en 2025, cerrarán el año con 54% más clientela y $3.2 millones en ventas, un alza de 28%.
Rebexa hace negocios en 14 países de Centroamérica, el Caribe y algunos países de la región andina. Y planifican entrar a unos cuantos más, como Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay.
“La disponibilidad de recursos que tiene Guayacán es una de las cosas que más valoramos. Es el impulso que nos dan a los empresarios que estamos sumergidos en el día a día para que sigamos desarrollándonos”, expresó Chardón.
As originally reported by: El Nuevo Día
