Hotel Villa Cofresí: 60 años de legado familiar de los Caro Caro

La hospedería, que empezó como un pequeño negocio en madera y cinc, hoy tiene más de 120 habitaciones y es el mayor patrono privado en Rincón

 

La familia Caro Caro, dueña del Hotel Villa Cofresí en Rincón, es un referente en la industria de la hospitalidad en el área oeste.

El negocio, con 121 habitaciones y un centenar de empleados, es manejado por la segunda generación, quienes buscan llevar la hospedería al próximo nivel.

Al cabo de seis décadas, la hospedería Villa Cofresí se ha convertido en el patrono privado más grande de Rincón, municipio conocido como el pueblo de los bellos atardeceres.

Fue don Rubén Caro –fallecido en 2013- y su esposa Ritín Caro, quienes comenzaron la empresa familiar, adquiriendo un pequeño restaurante en madera y cinc que vendía mariscos y cortes de carne. La propiedad estaba en dos cuerdas que el matrimonio también adquirió.

“Mi esposo era soñador y quiso comprar ese negocio. Con el salario que recibíamos, comprábamos bloques para añadirle dos cuartos a la estructura. Rápido se llenaron y construimos tres más en los primeros dos años”, recordó la matriarca del clan Caro Caro en entrevista con Enfoque Pymes.

En 1968, fue su primera prueba de fuego. Ese año se celebró en Rincón, por primera vez, el Torneo Mundial de Surfing. En ese entonces, no existía infraestructura en el municipio para recibir a los participantes. El gobierno y la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR) apoyaron al matrimonio y levantaron 14 habitaciones adicionales.

“Así fue como comenzó la industria de la hospitalidad en Rincón”, comentó Sandra Caro, hija mayor del matrimonio y gerente general de la hospedería. El ganador de la competencia fue Fred Hemmings, quien después se convirtió en senador de Hawai. En el 2018, el ahora político regresó al Villa Cofresí, junto a varios surfistas para celebrar los 50 años de ese evento.

A principios de 1970, el hotel empezó a darse a conocer en Puerto Rico y Estados Unidos. Tenía piscina y el restaurante La Ana de Cofresí. En la isla se promocionaba, sobre todo, en los programas televisivos Sube Nene Sube y Pa’rriba Papi Pa’rriba, que producía y animaba Luis Vigoreaux. “Ahí el hotel cogió mucha publicidad, se llenaba de recién casados que venían para su luna de miel”, dijo la gerente general.

La proximidad al mar siempre ha sido uno de sus atractivos principales, pero también esa cercanía ha generado problemas cuando han azotado los huracanes, como fue el caso del huracán David en 1979.

“David causó destrozos. Hubo que desalojar el hotel, el agua entró hasta el vestíbulo y destrozó la barra. Aprendimos a asegurarnos mejor, de ahí en adelante, y demostramos nuestra resiliencia”, manifestó Rita, gerente de Operaciones y también hija de los fundadores.

La pareja residía, junto a sus hijos, en la planta alta de la hospedería. “Para mami era importante el concepto de familia. Ella cocinaba todos los días y nos sentaba a comer en nuestra casa”, dijo Sandra, al mencionar que pese a vivir en el hotel, llevaban una vida normal.

El pase de batón

Cuando la prole creció, cuatro de los cinco hijos tenían claro que querían seguir el legado de sus padres.

“Eso lo llevamos en los genes y en la sangre”, afirmó David, quien estudió Administración de Hoteles y es el gerente del turno de noche, además de ser dueño de un negocio de renta de kayaks.

Hubo un tiempo en el que Villa Cofresí no estuvo administrado por los Caro Caro. “Papi tenía un sueño de servir al pueblo. Nosotros éramos pequeños, no podíamos administrar la propiedad, y él se la alquiló a una pareja”, contó Rita. El empresario también fue alcalde de Rincón de 1993 al 2000.

Al crecer, Rita y su hermano Fernando se hicieron cargo de la hospedería, y acordaron pagarle una renta mensual a sus padres. Fernando asumió el puesto de contralor del Villa Cofresí. Su hermana Sandra se incorporó en 1996, tras culminar su maestría.

La segunda generación ha enfrentado desafíos. Los huracanes Georges en 1998 y María en 2017, causaron daños al hotel, eventos que forzaron el cierre de la hospedería por varios meses para reparar la estructura. Apenas tres meses antes de la llegada de María, habían construido las últimas siete habitaciones.

“Después de María, la playa se quedó sin arena. Cuando mis papás compraron, la arena estaba a 100 pies del agua. Yo recorrí la isla buscando losas para reconstruir, hubo que remodelar el techo, pisos, jardines, ventanas”, aseveró Rita. Los trabajos de reparación superaron $1 millón.

Como parte de la reconstrucción y para conmemorar los 50 años del Villa Cofresí, “nos regalamos el elevador”, añadió la gerente de Operaciones al explicar que hasta ese momento, la propiedad de tres pisos solo ofrecía como acceso al segundo y tercer nivel por escalera.

En María, el Villa Cofresí se convirtió en un centro de acopio. “Vivimos momentos bien intensos, se cocinaba todos los días y se repartía comida para 300 personas en distintos barrios del municipio”, dijo Sandra.

La pandemia volvió a poner a prueba al negocio familiar. “Con el Covid-19 tuvimos que cerrar de un día para otro. El hotel estuvo cerrado hasta el 1ro de junio. Pero este es un carrito que va pa’lante”, aseveró su hermana Rita sobre la resiliencia de la segunda y tercera generación de los Caro.

¿Quién es el mercado del Villa Cofresí?

Son familias puertorriqueñas que ahorran para visitar la hospedería durante junio y julio. Mientras, de diciembre a abril son mayormente los estadounidenses de la costa este, quienes llegan huyendo del frío.

“Nuestra promoción principal nos las dan los propios huéspedes, que vienen, se quedan semanas, y regresan”, comentó la gerente general.

Otro mercado importante son las convenciones y los retiros de matrimonios de diversas iglesias. “No promocionamos ese mercado, sino que son las propias iglesias las que han regado la voz. Ya estamos llenos para el 2026 y estamos empezando a cubrir el 2027. Ese mercado nos mantiene vivos en la temporada baja, de agosto a diciembre”, agregó Sandra.

La tercera generación ya comienza a integrarse al negocio. Kassandra Méndez Caro, hija de Sandra, quien se graduó de Hospitality Management en University of Central Florida, trabaja en Ventas y Mercadeo y está a cargo de las redes sociales y el mercadeo de eventos.

Eduardo Caro se incorporó este año y trabaja en el turno de noche, en todo lo que haga falta. El esposo de Sandra, Héctor “Tito” Méndez, es el gerente de Bebidas y Comidas.

Clave la comunicación en el negocio familiar

“Somos una familia con valores, donde la comunicación es bien importante. Todo se lleva a votación en la junta de directores, que somos mami y cuatro hermanos. Mami es quien da el voto final, ella tiene la visión y el conocimiento, aunque ya no está en la operación de día a día”, explicó la gerente general.

Un quinto hermano, Rubén, vive en Estados Unidos, y no trabaja en el negocio.

En el inicio de la sexta década de la hospedería, los Caro Caro trabajan en un plan de mejoras, a un costo de $3 millones. El plan incluye la instalación de placas solares, una cisterna de 35,000 galones, más habitaciones, la remodelación del salón de actividades, nuevo gazebo y mobiliario, así como el reemplazo de acondicionadores de aire y ventanas, entre otros.

“Siento que el Villa Cofresí está en buenas manos, que le pudimos traspasar esa pasión de servir a nuestros hijos”, manifestó la matriarca del clan. “Las empresas familiares tienen que saber que habrá diferencias, pero que tienen que resolverlas con unión y comunicación”, añadió la hotelera.

As originally reported by: El Nuevo Día