Adolfo Santana es el creador de la marca que está en supermercados, farmacias y en Orlando, Florida

“Llegó el momento en que quería montar un negocio que fuera mío”, dijo Santana, y se arriesgó. Con la preparación académica en Empresas y la experiencia adquirida en grandes compañías se sentía preparado para emprende
Su primera idea de negocios fue montar máquinas expendedoras (“vending machines”) en condominios, las que surtiría con productos de consumo de primera necesidad. “En papel la estrategia era bella. Fui a Italia, compré cinco máquinas y empecé a presentar el proyecto en condominios del área metro. Las pusimos en los ‘lobbies‘, pero no vendían nada”.
Santana no se amilanó y retiró las máquinas. Evaluó posibles mercados, escogió colocarlas en las égidas y cambió el surtido de productos. Las llenó de comestibles, como mac & cheese, leche UHT, y aprovechó para hacer pruebas de sabor entre esa clientela. Unas 200 personas de la tercera edad probaron ocho sabores de sopas y escogieron las cuatro que más les gustaron.
Sin fábrica, pero con fecha de lanzamiento
Con esa información, Santana visitó en el 2014 el laboratorio de alimentos de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez para viabilizar la idea de vender cremas de viandas en las máquinas expendedoras.
“Dije ‘voy a convertirme en la Campbell’s local’. Mi mamá pensó que me iba a morir de hambre, me echó la bendición y se puso a orar para que la idea saliera bien”, comentó el emprendedor.
“Yo solo tenía la idea, no tenía fábrica, no tenía producto ni capital. Y estábamos en septiembre de 2014”. La solución era conseguir una fábrica que le prestara las instalaciones para elaborarlo.
Encontró a Sofrito Montero, empresa local de larga trayectoria y reconocida experiencia, y negoció con ellos. “La formula es mía y Montero pone la maquinaria, el personal, lo producen y empacan. Nosostros recogemos y entregamos al distribuidor”, explicó el presidente de Viande Foods.
Logró así la meta de poner en el mercado las cremas de viandas el 14 de febrero de 2015, e inició el lanzamiento en las tiendas Walmart.
Nueva fórmula del producto
Cuatro años después, en el 2019, cambió la formulación de Viande a producto seco. Desde entonces, la mezcla de viandas viene en un envase de poco más de nueve onzas a la que se le añade una taza de agua y se calienta en el microondas por un minuto y 45 segundos.
“Llegó la pandemia en el 2020 y nos dio el empuje para que la gente nos probara. Entramos a hogares que no conocían a Viande y ahí empezamos a coger velocidad en las ventas”, dijo el entrevistado.
La línea de productos se compone de cinco sabores: crema de plátano, sancocho, crema de calabaza, crema de vegetales y crema de plátano reducido en sodio.
El empresario, experto en Mercadeo, indicó que la visión de Viande Foods es elaborar productos de nutrición para mejorar la calidad de vida del consumidor.
Aunque es un producto versátil, dirigido a todo público, Santana señaló que la clientela principal son mujeres entre 35 y 55 años que quieren tener un estilo de vida saludable, comer alimentos distintos y no sacrificar su tiempo cocinando. En cuanto a calorías, las cremas varían desde la de calabaza con 10 calorías hasta 130 las de vegetales y la de sancocho.
Hoy las cremas Viande está en todas las cadenas de supermercados, en la sección de sopas secas. Se consiguen también en las Walgreens, según su creador. Y desde el pasado mes de diciembre, comenzó a exportar el producto a Orlando, Florida.
Carrera de obstáculos
Siendo una pequeña empresa, la travesía empresarial en esta primera década no ha sido del todo fácil para Santana, pero sí de mucho aprendizaje, lo que lo anima a seguir adelante.
En un inicio, diseñó el envase de las cremas con una forma similar a una pinta de mantecado, y tuvo que descartarlo, porque podía crear confusión en el consumidor. Creó entonces un envase más pequeño en forma de cubo.
Solicitó incentivos a la Compañía de Fomento Industrial (Pridco por sus siglas en inglés) para lanzar Viande Foods, pero la agencia rechazó su petición por considerar que el negocio era “técnicamente” una compañía virtual, porque subcontrata la producción a un tercero.
“Pridco no considera la creación de valor de la marca. Ese es uno de los grandes retos para impulsar el desarrollo económico que tenemos los empresarios con las agencias de gobierno. Este es un modelo de negocios que se usa en el mundo entero”, manifestó el empresario.
Otro contratiempo en el camino ha sido el alza en el costo de materiales, en particular de los plásticos, que empezó a comerse su margen de ganancias. En ese entonces, elaboraba las sopas congeladas y pensó exportarlas, con el objetivo de diversificar el mercado y aumentar las ventas.
No obstante, al investigar sobre los costos de transportación marítima, encontró que los fletes para productos refrigerados habían subido, y corría el riesgo de que el precio final del producto no fuera competitivo. “El negocio de Viande todavía no estaba maduro en aquel entonces y preferí reinvertir el dinero localmente”, expresó.
La competencia no tardó en entrar, y según Santana, a los nueve meses llegó un retador, que “me forzó a definir una línea de innovación más robusta”. Ideó nuevos productos, como pizzas congeladas con masa de plátano, pero el concepto no tuvo la aceptación esperada y lo eliminó.
Evoluciona para crecer
Fue ahí cuando cambió su propuesta a las cremas deshidratadas, en vez de congeladas. Explicó que había varias ventajas para hacer ese cambio, entre ellas el empaque era menos costoso porque no es de plástico, podía exhibir el producto en cualquier lugar y entraba a competir en una categoría que estaba monótona desde hace muchos años.
“Nuestra propuesta era única, en términos de sabor y más saludable”, mencionó. El cambio conllevó también nuevos envases. “Para mí, el empaque es súper importante, tiene que tener arte y diseño. Todos esos cambios cuestan dinero, es rediseñar, volver a producir y convencer al consumidor que se fue de que regrese, y al que no te ha probado, que lo haga”.
Tras esta primera década, Santana está enfocado en que Viande Foods crezca mucho más. Empero, evalúa si continuará produciendo localmente, o si manufacturará los productos fuera y los traerá a la isla como producto terminado. Es una cuestión, mayormente, de costos, indicó.
“Uno debe creer en su propia idea y tener pasión, pero no llegar al punto que te ciegues. Hay que saber evolucionar. Yo sigo emprendiendo, y si algo no funciona, se cambia. La clave es probar, moverte rápido y no estancarte”, aseveró.
As originally reported by: El Nuevo Día
