La empresa familiar, fundada hace más de tres décadas, tiene 10 localidades y este año abrirá otra más en la Florida, entre otros proyectos
En 1992, cuando los “food trucks” aún no estaban de moda, Arturo Norat y su esposa Shayra Santiago vendían desde un vagón, pollo asado, yuca y guineos hervidos, para complementar el ingreso familiar.
Más de 30 años han pasado desde que el matrimonio comenzó esa faena. El negocio creció y se transformó en la cadena Viktor Pollo, que hoy suma 10 localidades –la mayoría de ellas en el área sur de Puerto Rico- y genera 150 empleos directos.
Los Viktor Pollo se caracterizan por operar en vagones (“food trucks”), tienen un menú sencillo, cuentan con suficiente estacionamiento y la mayoría tiene ventanilla de auto-servicio.
Otra peculiaridad es que abre a las 8:00 a.m., pese a no ofrecer desayuno. ¿Por qué abren a esa hora? Hay muchos camioneros que son clientes, y comienzan su jornada de madrugada, respondió Norat, por lo que les apetece comer arroz, carne y viandas en las mañanas.
El Viktor Pollo más reciente abrió en marzo de este año, en la carretera número 1 en Cayey. La familia trabaja ya en las próximas aperturas, así como en la construcción de un nuevo almacén, entre otros proyectos.
Norat ha estado ligado a la industria de restaurantes toda su vida, aunque se jubiló de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Su primer trabajo fue en una franquicia de hamburgers y también fue mesero.
Empezó a vender pollos en el By-Pass de Ponce, aunque en aquel momento el negocio no tenía nombre. Allí en una carpa ofrecía pollo asado y “hervíamos yuca en un aro de carro. Llevábamos una mesa y vendíamos los sábados y domingos”, recordó Santiago.
Al llegar más vendedores al área del By-Pass, la pareja se mudó a lo que es hoy el Parque de Bombas de Coamo. Víctor González era uno de sus primeros empleados, y al buscar un nombre para el negocio le pusieron Viktor Pollo (cambiando la c por la k), porque los Norat-Santiago ya habían tenido una lechonera, El Fogón de Arturo, allí en Coamo.
Con ese primer Viktor Pollo no les iba mal, pero el matrimonio tenía tres hijas y necesitaba generar más ingresos. Abrieron un segundo vagón, en la carretera 153 en Santa Isabel, y lo anunciaron como Viktor Pollo.
“El primer día fue una locura, las ventas fueron terriblemente buenas. La marca estaba fuerte, estaba pegá y no podíamos cambiarla”, rememoró la co-fundadora de la cadena, sobre cómo se fue perpetuando el nombre de Viktor Pollo.
La familia promocionaba su negocio en los juegos de pelota Doble A, en los torneos de pequeñas ligas y en las temporadas del baloncesto superior.
Consistencia y evolución del negocio familiar
“Nuestro concepto era, y sigue siendo, un negocio familiar con comida fresca, sabrosa y saludable”, indicó la entrevistada, al señalar que el menú ha cambiado poco desde sus inicios.
Una de las veces que cambió, fue en 1998, cuando el huracán Georges azotó la isla y se llevó todos los ranchos de pollo que había en Coamo. Eso provocó una escasez de producto fresco.
“Empezamos a trabajar las costillas. Se quedaron en el menú y hoy se venden casi igual que el pollo”, dijo Santiago, al señalar que fue una decisión acertada en un momento de dificultad.
Con el tiempo, la marca se expandió a Salinas, Guayama, Ponce (dos), Yauco y Caguas.
El primer servi-auto de Viktor Pollo se instaló en el local de Coto Laurel en Ponce en el 2015. Ya son seis los que lo tienen. Las ventas suben en las localidades que tienen esa ventanilla, indicó Shayra Lee Norat-Santiago, quien está a cargo del de Coto Laurel y es la única hija del matrimonio que trabaja en la cadena.
La marca Viktor Pollo está en Kissimmee, Florida desde el 2019. Allá no tienen un vagón (suelen ser de 40 pies), sino un local comercial, siendo el único restaurante de la cadena –hasta ahora- que no opera en un “food truck” y que abre más tarde, a las 10:00 a.m.
¿Cómo llegó la cadena a Kissimmee? El fundador explicó que muchos puertorriqueños que se fueron a la Florida después del huracán María, le pedían que montara un restaurante allá. “Pensábamos que era una locura, pero se podía hacer. Lo teníamos en planes, pero nunca le habíamos puesto interés”, dijo Norat.
El restaurante acomoda a 25 comensales, emplea a 15 personas y el menú es el mismo que el de Puerto Rico. “Mucha gente nos ha apoyado, llega gente de Tampa, de Puerto Rico y también mucho americano”, expresó Santiago, al indicar que las ventas comparan “muy bien” con las del resto de los locales en la isla.
El desafío de operar en la Florida, no ha sido el obtener los permisos, sino reclutar al recurso humano. “Lo difícil allá ha sido conseguir el personal y mantenerlo, los permisos no fueron problema”, comentó Shayra Lee.
Aunque montar un vagón parece menos complicado que un local comercial, los Norat-Santiago tardaron seis años en obtener los permisos para operar en Cayey.
“Nos mandaron a hacer hasta un estudio de suelos. Estuvimos pagando renta desde el 2019, sin estar generando un chavo”, explicó la matriarca de la familia. En Cayey están en la carretera número 1 en el barrio Beatriz.
Expansiones y nuevos desarrollos
Pese a los desafíos, la familia continúa apostando al crecimiento de la cadena. Este año comenzará la remodelación del restaurante a la entrada de Coamo. “Queremos que sea el restaurante modelo de la cadena, el más espacioso. Está al lado del río y va a tener bohíos para que la gente disfrute la naturaleza”, sostuvo el fundador. La remodelación concluirá a principios de 2026.
En Coamo construirán también un nuevo almacén para abastecer mejor a la cadena que estará terminado en verano de 2026. La inversión suma $500,000 entre la construcción del almacén y la renovación del local de Coamo.
Y antes que termine el 2025, abrirá el segundo Viktor Pollo en la Florida. “La comida puertorriqueña y nuestra sazón boricua le gusta al americano. Allá hay oportunidades de crecer, hay negocios puertorriqueños de comida que les va exageradamente bien”, dijo el empresario.
“Estará en Poinciana, en un local comercial y tendrá servicarro. Ya estamos en negociaciones, y si todo sale como planificado abrirá este año”, aseveró Norat.
Viktor Pollo cambiará su modelo de vagones y comenzará a establecerse en locales comerciales, y es posible que tengan ventanilla de autoservicio. Además, buscarán expandirse hacia el área oeste y también llegar a San Juan.
Secreto de su éxito
“Las ventas se han mantenido subiendo porque cocinamos como si fuera para nuestra familia y vendemos a precios bajos. Cuando las personas tienen que recortar por algún lado el presupuesto familiar, no cortan las salidas a Viktor Pollo porque es comida fresca, saludable y a buen precio”, manifestó Santiago, quien mencionó que una familia de cinco o seis personas comen arroz con gandules, pollo, costillas y yuca hervida por menos de $30.
“No sacrificamos calidad. La costilla es la mejor del mercado, el pollo es fresco de To-Ricos, nunca congelado, las batatas son de lo mejor. La calidad y la consistencia son la clave del éxito de Viktor Pollo”, agregó la cofundadora.
Los Norat-Santiago apoyan a otras pequeñas empresas locales. Por ejemplo, la longaniza que venden es de Don Felito en el barrio Asomante de Aibonito; los flanes los fabrica Lymar en Ponce y el pique Viktor Pollo lo elabora Don Rafael LLC en Cayey. Norat indicó que el pique lo tienen en las mesas para que la gente lo pruebe y si les gusta, pueden comprar las botellas de 6.7 onzas en los mismos restaurantes.
Entre los planes de Viktor Pollo está el añadir vegetales al vapor y majado de viandas al menú.
Shayra Lee, la hija del matrimonio, será la que continúe con la evolución de la cadena familiar. Estudió Mercadeo y Relaciones Públicas en Boston, Massachusetts y está en el día al día de la empresa.
“Yo me visualizaba en el negocio de mis padres. Siempre supe que yo iba a volver a Puerto Rico. Para mí no había duda, aunque ellos no lo tenían tan claro. Esta es la empresa que crearon, un negocio que tiene todo el potencial del mundo para seguir creciendo”, expresó la integrante de la segunda generación.
As originally reported by: El Nuevo Día
